Cuando uno era chiquito y le hacía notar a su tía los kilos demás que tenía, la mamá pegaba un salto acrobático, agarraba el brazo con fuerza y lo retiraba a uno del alcance de su hermana justo antes de recibir una buena cachetada, por la inocente imprudencia… Lejos de la reunión familiar, con tono firme y varias palmaditas en la cara decía “…mijo, calladito se ve más bonito…” y volvía a la reunión para soportar la cantaleta de la tía que tanto sufría por su peso.
Creo firmemente que al Ex presidente Uribe le falta que alguien le de esas benditas palmaditas en la cara (cual capo italiano) y le haga ver que básicamente si no cierra la boquita o calma los dedos frente al computador va terminar investigado por Baltasar Garzón en cualquier Corte Penal Internacional.
Todos sabían que, tan pronto fuera 8 de agosto y el omnipotente arriero volviera a ser un pobre parroquiano común, sin poder de decisión, sin alabanzas extremas, sin un sequito de lambones a las espaldas y sobre todo sin todo un país puesto en sus carnitas y sus huesitos, éste iba a estallar; lo que no se sabía era cuándo.
El prefijo Ex no le cuadra mucho a Uribe. Parece como esas parejas que se resisten a entender que la relación ya se acabó y siguen llamando la atención. La forma que encontró el Ex gamonal fue irse lanza en ristre contra la Justicia en Colombia y generando controversia, polarización e intolerancia (como si no hubiera suficiente ya) que termina afectando al país que dice defendió con honor y compromiso (cosa que es cierta).
Este paisa ve como el país empieza a mirar para otro lado y le provoca morderse un codo. El nuevo Santo presidencial ha empezado una gestión llena de buenos proyectos, pero ningún resultado concreto y visible, eso sí, se zampó un discurso de una hora diciendo lo que ha hecho en 100 días, que la verdad es poco, pero le sonó bonito. Tras ese buen inicio dialéctico el nivel de popularidad del actual presidente llegó al 73 por ciento, nivel más alto de aceptación que el de su predecesor y eso fue como haberle mentado la santa madre al patriarca.
Convenientemente arrancó una campaña de medios para aparecer hasta en el Boletín del Consumidor (por poco sale amenazado por convivencia). En la últimas semanas lo único que le roba el centro de atención al arriero ex presidencial es la forma apocalíptica de llover, pero Álvaro (hay cogerle confianza) se roba la atención, sabe que todo lo que dice -o escribe en Twitter- tiene una repercusión telúrica en el país.
Básicamente defendió a sus protegidos y tácitamente les dijo que mejor empacaran los ‘coróticos’ que esto esta vuelta se complicó. Defendió el asilo de bellos personajes de fauna política del país y aseguró que en Colombia no hay garantías para su juicio y ahí fue Troya.
Al pobre Santos le tocó salir a decir con voz temblorosa y más asustado que novia con retraso que “…en este país lo que hay son garantías, que tranquilos…”. Y si, contradijo al gran maestro, al héroe, al Godfather. Era otra de las cosas que se sabían, ambos iban a chocar y duro, lo que no se sabe bien, de nuevo, es cuándo.
Uribe esta borrando con el codo el trabajo que hizo durante ocho largos años. Aunque es un lugar común, no deja de ser verdad. Así muchos primero se dejen depilar con cortaúñas antes de reconocerle un logro del ‘Ex Presi’ hay que decir que el señor trabajó y liberó al país de unos narcoterroristas que hacían lo que querían, además regresó la confianza inversionista a Colombia, es no se puede negar.
Claro, cometió errores, unos muy graves y hasta punibles (traducción: que lo pueden echar a la cárcel), pero para eso tendrá que pasar mucha agua por el puente y, a decir verdad, no creo que eso pase o que el pueblo raso lo permita. Pero con esas salidas pendencieras, fuera de tono y a veces inexplicables, nuestro Mesías Paisa se está buscando problemas tontos y sin sentido.
Todos entendemos que es un madrugador, con espíritu de capataz de finca y necesita estar haciendo algo y que requiere ser el centro de atención, pero con sus salidas en falso demuestra que no acepta dejar de ser el número 1, Él que contrata, Él que firma, Él que todo lo puede, Él que da puestos, mejor dicho todo… No hay resignación, mucho menos entendimiento, es Él no puede ser el 2.
El caso es que el ‘Ex Presi’ se está volviendo una molestia para el país. Como sus opiniones lo único que hacen es polarizar, cada vez que habla unos se cortan las venas para atacarlo, otros prenden las antorchas para defenderlo y en la mitad los pobres paganos son los que quieren que esta patria boba medio avance, mientras que el ego de este ilustre personaje detenga las locomotoras de desarrollo, que bien lento que si van.
Aunque mí conocimiento político es bien pobre (como en casi todo) tengo entendido que el trabajo de los Ex presidentes es robar al Estado, ganar un sueldo vitalicio y aparecer en cuanto cóctel se inventen. Pero a juzgar por los hechos ese no es el futuro para nuestro ‘Ex Presi’. Él es como los niños pequeños cuando llega a la familia un bebé; se siente amenazado y quiere la atención absoluta de mamá (los colombianos)….
El problema es que Uribe se está pareciendo a los pollitos paso cagadita, paso cagadita y va camino a un juicio tonto. Creo que a este magno hombre lo debería juzgar la historia y no una Corte Suprema llena de politiquería y ganas de figurar. Por eso ‘Ex Presi’ Uribe recuerde: Calladito se ve más bonito, papito…
viernes, 26 de noviembre de 2010
viernes, 29 de octubre de 2010
La carta del convicto y el jabón
Al palpar la carta se puede sentir la fuerza con la que la escribió, me imagino su puño rojo, con las venas de la mano brotadas. Sus palabras son elocuentes y la vez desgarradoras, se esfuerza por no magnificar la miseria en la que esta, pero el papel no le permite disimular, no hay duda, vive un fuerte castigo.
Firma con su nombre completo, pero no se puede decir quién es. La envía desde una cárcel de máxima seguridad, pero no se puede decir desde cuál. Cometió un crimen que acepta con deshonra, pero con gallardía. Y hace una solicitud que sorprende, pero que a la vez lástima.
En medio del trabajo diario llegó. En el sobre se ve el sello de remisión de la cárcel. Sin siquiera abrirla ya se sienten las letras como si fuera un braile. Inicia con un caluroso saludo de rigor que demuestra que el escrito fue pensado y ‘recontrapensado’, -de todas maneras en una cárcel ¿qué más se puede hacer si no es pensar?- Mencionaba a Dios sin censura alguna, lo nombraba con buenos deseos para el posible lector. Una muestra de fe es que haya llegado a algún destinatario.
Después pasó a contar su pecado (sin entrar en mayor detalle). Simplemente reconoció que en algún momento de su vida se había equivocado y tiene que cumplir una condena de 30 años. Ya ha pagado 7. Insistió que la vida cobra los errores y que él acataba con dolor esa máxima. Esa circunstancia de su vida (como llama a su crimen) no debió ser algo simple. En un país donde la justicia es un canto a la bandera ser condenado a 30 años es un castigo descomunal.
Sin mediar regla de redacción alguna (tediosas de por si je) se dispuso a solicitar. Como venía el texto era de suponer que pediría una ayuda económica o colaboración para su familia. Sus palabras empuñadas se notaban desesperadas, escritas sin prisa, pero sin pausa, con tinta negra, detalle no menor, si se tiene en cuenta que esto denota seriedad, su caligrafía es buena, la ortografía para el olvido (pero no soy quién para hablar de ese tema particular)...
Aún me cuesta creer la solicitud de este convicto. Me sorprendió. Pudo pedir desde un abogado hasta un complejo turístico ¡qué sé yo! Pero lejos de eso. Solicitó algo tan cotidiano, tan común, tan necesario… Cuando las letras llegaron a su solicitud, en mi cabeza retumbaron estas sentencias “Carajo este ‘man’ pide un jabón y toalla ¿qué mierda le está pensando?…”
Al continuar la lectura en busca de un argumento, por mínimo que fuera, que dijera por qué. Simplemente, el convicto, dejó una lacónica frase, que por más que se lee y relee no tiene lógica alguna, o por lo menos no para el suscrito.
“…es que no tengo a nadie…”. Fue simple y certero. Fue frío. Sólo necesitó 6 palabras para que entendiera que la vida cobra los errores, no sólo con encierro, también con la más profunda soledad.
Que duro debe ser. Pensar que atraviesa la más dura prueba y sólo lo acompaña una hoja cuadriculada y un bolígrafo, que le sirve para pedir un jabón y una toalla a cambio de una posible bendición del Todo Poderoso.
Firma con su nombre completo, pero no se puede decir quién es. La envía desde una cárcel de máxima seguridad, pero no se puede decir desde cuál. Cometió un crimen que acepta con deshonra, pero con gallardía. Y hace una solicitud que sorprende, pero que a la vez lástima.
En medio del trabajo diario llegó. En el sobre se ve el sello de remisión de la cárcel. Sin siquiera abrirla ya se sienten las letras como si fuera un braile. Inicia con un caluroso saludo de rigor que demuestra que el escrito fue pensado y ‘recontrapensado’, -de todas maneras en una cárcel ¿qué más se puede hacer si no es pensar?- Mencionaba a Dios sin censura alguna, lo nombraba con buenos deseos para el posible lector. Una muestra de fe es que haya llegado a algún destinatario.
Después pasó a contar su pecado (sin entrar en mayor detalle). Simplemente reconoció que en algún momento de su vida se había equivocado y tiene que cumplir una condena de 30 años. Ya ha pagado 7. Insistió que la vida cobra los errores y que él acataba con dolor esa máxima. Esa circunstancia de su vida (como llama a su crimen) no debió ser algo simple. En un país donde la justicia es un canto a la bandera ser condenado a 30 años es un castigo descomunal.
Sin mediar regla de redacción alguna (tediosas de por si je) se dispuso a solicitar. Como venía el texto era de suponer que pediría una ayuda económica o colaboración para su familia. Sus palabras empuñadas se notaban desesperadas, escritas sin prisa, pero sin pausa, con tinta negra, detalle no menor, si se tiene en cuenta que esto denota seriedad, su caligrafía es buena, la ortografía para el olvido (pero no soy quién para hablar de ese tema particular)...
Aún me cuesta creer la solicitud de este convicto. Me sorprendió. Pudo pedir desde un abogado hasta un complejo turístico ¡qué sé yo! Pero lejos de eso. Solicitó algo tan cotidiano, tan común, tan necesario… Cuando las letras llegaron a su solicitud, en mi cabeza retumbaron estas sentencias “Carajo este ‘man’ pide un jabón y toalla ¿qué mierda le está pensando?…”
Al continuar la lectura en busca de un argumento, por mínimo que fuera, que dijera por qué. Simplemente, el convicto, dejó una lacónica frase, que por más que se lee y relee no tiene lógica alguna, o por lo menos no para el suscrito.
“…es que no tengo a nadie…”. Fue simple y certero. Fue frío. Sólo necesitó 6 palabras para que entendiera que la vida cobra los errores, no sólo con encierro, también con la más profunda soledad.
Que duro debe ser. Pensar que atraviesa la más dura prueba y sólo lo acompaña una hoja cuadriculada y un bolígrafo, que le sirve para pedir un jabón y una toalla a cambio de una posible bendición del Todo Poderoso.
lunes, 13 de septiembre de 2010
La ‘miserable’ época del Black Berry
Con una sonrisa, antecedida de un trago de cerveza, se dispuso (como pocas veces) a contar un chiste. “¿Ahora cómo se reconoce a un pobre?.. Fácil, porque tiene la cabeza erguida, por no tener Black Berry”. Risas… Y si, fue un chascarrillo exitoso, porque cumplió la máxima de retratar una realidad cruda, cierta y palpable con humor.
Ella, excelente persona por demás, descubrió hace poco ese ya no tan novedoso aparato que mantiene conectados a todos con todos en cualquier momento, hora y lugar. Tan conectados que a toda hora se habla con alguien. Tan extremo es esto (de la conectividad) que ahora se conoce como una moda anticuada mirar a los ojos de alguien mientras se sostiene una conversación, hay que resignarse a la frase “espera un momento que me están hablando”…
“ X pregunta: ¿Cómo va tú cita?, Y responde: Mal, este ‘man’ es más aburrido que ver los gordos de Marbelle”. Así, en cuestión de segundos un amigo (a) ‘sin vida’ (ya ahondaremos al respecto) conoce cómo su amiga pierde tiempo en otra cita amorosa inoficiosa. Y lo peor ¡delante del pobre infeliz que va a pagar toda la cuenta de la salidita!
Ni el horario impide la absurda conectividad. En plena rumba de viernes, cerca a las 2 de la madrugada ella se quejaba de la música, el sitio y la compañía, de todo. Sus dedos se movían en extrema velocidad, su cabeza gacha demostraba que nada de lo que pasaba a su alrededor le importaba. Él, mientras tanto, acostado viendo al techo (imagino) disfrutando de las quejas de ella sobre su ‘famosa’ rumba y sus letárgicos amigos.
De verdad que alguien si tiene que tener muy poca vida para estar preguntando a las 2 de la madrugada “¿Cómo va tu rumba?” Qué triste debe ser para alguien tener que comentar en una red social o en teléfono cómo otros disfrutan de la vida, salen o simplemente se interrelacionan. Puede ser que sea la única forma de interrelacionarse que este ‘sin vida’ encontró y le agradece a la vida que algún chino se haya inventado esto del Black Berry.
Qué ‘miserable’ es esta época, todos saben todo, y no porque quieran saberlo, simplemente porque todos cuentan todo, nada queda a la imaginación, es que ni siquiera queda para una conversación, porque apenas se intenta sucumbe ante la vibración del BB cuando algún ‘sin vida’ quiere saber “¿con quién estas?”…
Eso sin contar aquellos que tienen acceso a las redes sociales desde su ‘telefonito’. A esos que saben todo y de todos, creo que deben tener un problema en el cuello porque las veces que tiene erguida la cabeza es para escribir en la pantalla del computador.
Las redes sociales una de las grandes expresiones de libertad personal
Es cierto, con la llegada de las nuevas tecnologías (comunidades 2.0, tecnologías móviles) las formas de comunicación y expresión cambiaron radicalmente. Hoy sin que veas a alguien sabes qué hace, dónde vive, qué problemas tiene, a qué horas come, hasta a qué horas va al baño, todo.
Pero eso se conoce si y sólo si (homenaje a Rodolfo Bello) alguien cuenta cuanto detalle pasa en su vida. Las redes sociales llámense como se llamen son un culto a la libertad de expresión. Cuentas lo que otro quiere saber; escondes, eliminas o simplemente ignoras aquello que poco interesa. Es más en muchos casos se adquiere una personalidad completamente diferente, casi siempre mejorada, de lo que se es en la cruda realidad de la calle y el cara a cara.
Todos, sin excepción alguna, de los que participan en la redes sociales de una forma u otra buscan atención, ser reconocidos por alguien, que alguien se ría de algún comentario, que lo aprueben o simplemente que le den una palmadita en la espalda. Esto lo llaman los expertos interrelacionarse. Es algo común, todos lo hacemos todos los días, es más de eso vivimos.
Claro, en medio de tanta libertad no faltan aquellos que viven y mueren de sus relaciones virtuales, aquellos que cuentan todo y todo. Lo que les pasa, lo que piensan, cuando tienen novio (a), cuando no, qué comieron, de qué equipo son hinchas… todo. Son esos conocidos como ‘sin vida’. Eso sí, ellos son libres de hacerlo y nosotros libres de eliminarlos.
Hay una frase que hace carrera en la web (no sé de quién es) “Nadie es tan feo como en su cédula, tan bonito como en su Facebook, o tan divertido como en su Twitter, ni tan bueno como en su Hoja de Vida". Por ejemplo esta entrada de blog es, sin duda, una forma ‘miserable’ de aprovecharse de esta época.
Cuánta razón tiene mi amiga: los ‘pobres’ siguen con la cabeza erguida, mirando a los ojos, interrelacionándose a la antigua, y quejándose de sus citas en la comodidad de su casa. Al final de cuentas todos somos libres de relacionarnos como se nos dé la gana, así sea de forma ‘miserable’…
Ella, excelente persona por demás, descubrió hace poco ese ya no tan novedoso aparato que mantiene conectados a todos con todos en cualquier momento, hora y lugar. Tan conectados que a toda hora se habla con alguien. Tan extremo es esto (de la conectividad) que ahora se conoce como una moda anticuada mirar a los ojos de alguien mientras se sostiene una conversación, hay que resignarse a la frase “espera un momento que me están hablando”…
“ X pregunta: ¿Cómo va tú cita?, Y responde: Mal, este ‘man’ es más aburrido que ver los gordos de Marbelle”. Así, en cuestión de segundos un amigo (a) ‘sin vida’ (ya ahondaremos al respecto) conoce cómo su amiga pierde tiempo en otra cita amorosa inoficiosa. Y lo peor ¡delante del pobre infeliz que va a pagar toda la cuenta de la salidita!
Ni el horario impide la absurda conectividad. En plena rumba de viernes, cerca a las 2 de la madrugada ella se quejaba de la música, el sitio y la compañía, de todo. Sus dedos se movían en extrema velocidad, su cabeza gacha demostraba que nada de lo que pasaba a su alrededor le importaba. Él, mientras tanto, acostado viendo al techo (imagino) disfrutando de las quejas de ella sobre su ‘famosa’ rumba y sus letárgicos amigos.
De verdad que alguien si tiene que tener muy poca vida para estar preguntando a las 2 de la madrugada “¿Cómo va tu rumba?” Qué triste debe ser para alguien tener que comentar en una red social o en teléfono cómo otros disfrutan de la vida, salen o simplemente se interrelacionan. Puede ser que sea la única forma de interrelacionarse que este ‘sin vida’ encontró y le agradece a la vida que algún chino se haya inventado esto del Black Berry.
Qué ‘miserable’ es esta época, todos saben todo, y no porque quieran saberlo, simplemente porque todos cuentan todo, nada queda a la imaginación, es que ni siquiera queda para una conversación, porque apenas se intenta sucumbe ante la vibración del BB cuando algún ‘sin vida’ quiere saber “¿con quién estas?”…
Eso sin contar aquellos que tienen acceso a las redes sociales desde su ‘telefonito’. A esos que saben todo y de todos, creo que deben tener un problema en el cuello porque las veces que tiene erguida la cabeza es para escribir en la pantalla del computador.
Las redes sociales una de las grandes expresiones de libertad personal
Es cierto, con la llegada de las nuevas tecnologías (comunidades 2.0, tecnologías móviles) las formas de comunicación y expresión cambiaron radicalmente. Hoy sin que veas a alguien sabes qué hace, dónde vive, qué problemas tiene, a qué horas come, hasta a qué horas va al baño, todo.
Pero eso se conoce si y sólo si (homenaje a Rodolfo Bello) alguien cuenta cuanto detalle pasa en su vida. Las redes sociales llámense como se llamen son un culto a la libertad de expresión. Cuentas lo que otro quiere saber; escondes, eliminas o simplemente ignoras aquello que poco interesa. Es más en muchos casos se adquiere una personalidad completamente diferente, casi siempre mejorada, de lo que se es en la cruda realidad de la calle y el cara a cara.
Todos, sin excepción alguna, de los que participan en la redes sociales de una forma u otra buscan atención, ser reconocidos por alguien, que alguien se ría de algún comentario, que lo aprueben o simplemente que le den una palmadita en la espalda. Esto lo llaman los expertos interrelacionarse. Es algo común, todos lo hacemos todos los días, es más de eso vivimos.
Claro, en medio de tanta libertad no faltan aquellos que viven y mueren de sus relaciones virtuales, aquellos que cuentan todo y todo. Lo que les pasa, lo que piensan, cuando tienen novio (a), cuando no, qué comieron, de qué equipo son hinchas… todo. Son esos conocidos como ‘sin vida’. Eso sí, ellos son libres de hacerlo y nosotros libres de eliminarlos.
Hay una frase que hace carrera en la web (no sé de quién es) “Nadie es tan feo como en su cédula, tan bonito como en su Facebook, o tan divertido como en su Twitter, ni tan bueno como en su Hoja de Vida". Por ejemplo esta entrada de blog es, sin duda, una forma ‘miserable’ de aprovecharse de esta época.
Cuánta razón tiene mi amiga: los ‘pobres’ siguen con la cabeza erguida, mirando a los ojos, interrelacionándose a la antigua, y quejándose de sus citas en la comodidad de su casa. Al final de cuentas todos somos libres de relacionarnos como se nos dé la gana, así sea de forma ‘miserable’…
viernes, 6 de agosto de 2010
El legado de Uribe fue El Extremismo
O se idolatra o se sataniza. Ningún punto medio. Para unos todo es, fue y será excelente. Para otros todo es, fue y será criminal. Los que lo veían como el Mesías eran Paramilitares. Los que lo veían como la reencarnación de Belcebú eran Guerrilleros. Esa polarización fue el verdadero legado de Álvaro Uribe Vélez (el arriero presidencial).
Él nunca fue de medias tintas durante su mandato. Cazó peleas al por mayor y detal, en lo posible fue sincero. Como pocos mandatarios tuvo logros. Y como pocos mandatarios tuvo tan crasos errores. En estos 8 años nunca conoció el equilibrio: A sus amores los consintió con prebendas y puestos. A sus odios, los persiguió y los puso en el ojo del huracán. Así de simple.
Pocos (muy pocos) fueron justos con las carnitas y los huesitos de Uribe. Sus seguidores nunca vieron pecado, lo pusieron en un pedestal intocable. Ante sus errores creaban cortinas de humo, buscaban responsables, desviaban la información, chuzaban (y no precisamente con inyecciones). Todo para que él siempre saliera inmaculado.
Mientras que sus detractores nunca vieron algún logro en su gestión. Todo fue malo. Los Consejos Comunales eran baños de popularidad. Sus logros contra la guerrilla fueron paños de agua tibia. Su proceso de reinserción con paras fue el circo de la impunidad. La real inversión extranjera eran mentiras paliativas. Sus políticas de vivienda fueron mínimas. Mejor dicho todo mal, todo hasta la forma de sonreír.
Que injustos fueron con Uribe. Pocos tuvieron la sapiencia de no meterse en ese maremágnum de defenderlo o atacarlo a ultranza. Con Uribe fue sencillo: el que no estaba con él, estaba contra él. Polarizó al país. Sin ser extremos recordó la época pre Frente Nacional, sólo que esta vez fue una especie de guerra fría, que no paso de los improperios de parte y parte.
Cabe resaltar que aquellos que estaban en contra eran la inmensa minoría. Así lo ratificaron las cifras durante los dos Mundiales de mandato. Ellos, (los opositores) sintieron que eran los únicos que veían claramente la realidad del país. Veían a los seguidores del ‘arriero’ como una turba embelesada por una deidad. Una caterva de ignorantes que se dejaba manipular por los dichos paisas y el manejo gamonal.
Esa minoría se representaba a las claras por columnistas que regaron litros y litros de tinta atacando por todo y por todo a Uribe. En muchos casos sus denuncias y aseveraciones eran verdades de peso y comprobadas. Pero siempre manejaron un línea editorial errada, que trató a los colombianos ‘uribistas’ como pobres, brutos, subdesarrollados y despectivamente los llamaron ‘Uribestias’.
Y es que ver a personas de altas calidades como: María Jimena Duzán, Daniel Samper (padre e hijo), Claudia López, Vladdo (en nombre de él casi todos los caricaturistas), Felipe Zuleta, Ricardo Silva, Daniel Coronell, por nombrar algunos, empecinados en mostrar la otra Colombia fue un golpe editorial para muchos lectores. Simplemente porque ellos siempre menospreciaron al colombiano promedio. Sin decirlo, pero susurrándolo dejaron entender que los ‘Uribistas’ vivían de la maldad del arriero. Pego una reflexión del señor Mario Fernando Pardo que resume tanta tinta desperdiciada “El antiuribismo editorial llegó a tal punto que sus autores perdieron no solo la objetividad sino además su lecturabilidad”.
Ni fue Dios, ni fue el diablo. Nadie le podrá negar sus logros. Será parte activa de la historia de este país. Creo, fue el único político en la historia colombiana que cumplió su promesa de campaña. Detuvo a las farc y eso le basto. Tampoco nadie le podrá negar sus errores: La pésima (por decir lo menos) gestión social y los monstruosos falsos positivos, sus dos lunares más oscuros.
El legado real que deja Álvaro Uribe fue El Extremismo político. Pocos entendieron que Uribe es, fue y será un humano: Que cometió grandes errores, pero que tuvo grandes logros. Así ninguno de los dos extremos de este barranco que es Colombia lo quieran aceptar…
Él nunca fue de medias tintas durante su mandato. Cazó peleas al por mayor y detal, en lo posible fue sincero. Como pocos mandatarios tuvo logros. Y como pocos mandatarios tuvo tan crasos errores. En estos 8 años nunca conoció el equilibrio: A sus amores los consintió con prebendas y puestos. A sus odios, los persiguió y los puso en el ojo del huracán. Así de simple.
Pocos (muy pocos) fueron justos con las carnitas y los huesitos de Uribe. Sus seguidores nunca vieron pecado, lo pusieron en un pedestal intocable. Ante sus errores creaban cortinas de humo, buscaban responsables, desviaban la información, chuzaban (y no precisamente con inyecciones). Todo para que él siempre saliera inmaculado.
Mientras que sus detractores nunca vieron algún logro en su gestión. Todo fue malo. Los Consejos Comunales eran baños de popularidad. Sus logros contra la guerrilla fueron paños de agua tibia. Su proceso de reinserción con paras fue el circo de la impunidad. La real inversión extranjera eran mentiras paliativas. Sus políticas de vivienda fueron mínimas. Mejor dicho todo mal, todo hasta la forma de sonreír.
Que injustos fueron con Uribe. Pocos tuvieron la sapiencia de no meterse en ese maremágnum de defenderlo o atacarlo a ultranza. Con Uribe fue sencillo: el que no estaba con él, estaba contra él. Polarizó al país. Sin ser extremos recordó la época pre Frente Nacional, sólo que esta vez fue una especie de guerra fría, que no paso de los improperios de parte y parte.
Cabe resaltar que aquellos que estaban en contra eran la inmensa minoría. Así lo ratificaron las cifras durante los dos Mundiales de mandato. Ellos, (los opositores) sintieron que eran los únicos que veían claramente la realidad del país. Veían a los seguidores del ‘arriero’ como una turba embelesada por una deidad. Una caterva de ignorantes que se dejaba manipular por los dichos paisas y el manejo gamonal.
Esa minoría se representaba a las claras por columnistas que regaron litros y litros de tinta atacando por todo y por todo a Uribe. En muchos casos sus denuncias y aseveraciones eran verdades de peso y comprobadas. Pero siempre manejaron un línea editorial errada, que trató a los colombianos ‘uribistas’ como pobres, brutos, subdesarrollados y despectivamente los llamaron ‘Uribestias’.
Y es que ver a personas de altas calidades como: María Jimena Duzán, Daniel Samper (padre e hijo), Claudia López, Vladdo (en nombre de él casi todos los caricaturistas), Felipe Zuleta, Ricardo Silva, Daniel Coronell, por nombrar algunos, empecinados en mostrar la otra Colombia fue un golpe editorial para muchos lectores. Simplemente porque ellos siempre menospreciaron al colombiano promedio. Sin decirlo, pero susurrándolo dejaron entender que los ‘Uribistas’ vivían de la maldad del arriero. Pego una reflexión del señor Mario Fernando Pardo que resume tanta tinta desperdiciada “El antiuribismo editorial llegó a tal punto que sus autores perdieron no solo la objetividad sino además su lecturabilidad”.
Ni fue Dios, ni fue el diablo. Nadie le podrá negar sus logros. Será parte activa de la historia de este país. Creo, fue el único político en la historia colombiana que cumplió su promesa de campaña. Detuvo a las farc y eso le basto. Tampoco nadie le podrá negar sus errores: La pésima (por decir lo menos) gestión social y los monstruosos falsos positivos, sus dos lunares más oscuros.
El legado real que deja Álvaro Uribe fue El Extremismo político. Pocos entendieron que Uribe es, fue y será un humano: Que cometió grandes errores, pero que tuvo grandes logros. Así ninguno de los dos extremos de este barranco que es Colombia lo quieran aceptar…
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miércoles, 14 de julio de 2010
Ingrid Betancourt no merece tanto odio e intolerancia
Lo reconozco, apenas escuché la noticia de la famosa demanda de Ingrid Betancourt contra el Estado también se me salió un completo ‘madrazo’ contra ella. Pero ya con un poco más de calma y análisis (lo poquito que mi intelecto permite) creo que esta señora no debió ser acreedora a tantos insultos y difamaciones.
Hay que reconocer que para humillar a alguien los colombianos somos expertos. Usted lo ha hecho en cualquier reunión de amigos montándosela al que más papaya haya dado en la noche. Pues algo similar le pasó a la señora Betancourt dio papaya, para que todo el mundo le cobrará una vieja deuda que tenía con esta aristocrática mujer.
Muchos (me incluyo) muy en el fondo pensábamos que la suerte de muchos secuestrados era culpa de Ingrid Betancourt, sencillamente porque era la joya de la corana, esa joya que le daba poder y terreno a los narcoterroristas. Pero estos pensamientos casi pecaminosos se disolvían rápidamente tan sólo con aquella imagen de supervivencia, donde esta señora parecía un espíritu sin vida, que retrataba sin piedad la crueldad del secuestro.
El hecho que haya demandado al Estado por una cifra tan exuberante (15 mil millones de pesos) fue el detonante para que le cayeran como si fuera Maradona celebrando una victoria argentina en la Plaza de Bolívar. Tengo que ser honesto en algo. Sé que los colombianos somos intolerantes, pero con este episodio pusimos un estándar muy alto. Creo que muchas reacciones, afirmaciones, invenciones fueron exageradas, casi xenofóbicas.
La señora Betancourt puede defenderse por sí misma, no requiere defensores de oficio, ni más faltaba. Pero la verdad nos debemos quedar pasmados cuando miles de ‘lindos’ colombianos desearon fervientemente que esta mujer volviera a la selva. Muchos lo hicieron como una broma, otros como una reacción incendiaria, otros (la mayoría) por pura ignorancia. Pero sería decente preguntarse ¿alguien realmente dimensiona lo que es estar SECUESTRADO durante 6 años? Eso es como la muerte: muchos escuchan sobre ella, pero nadie sabe de verdad cómo es.
Creo que la señora Betancourt calculó mal. Nunca pensó que tras su demanda llegará esta reacción tan enérgica y voluntariosa por parte de millones de personas. Es más, creo que ella pensó que se iban a solidarizar. Grave equivocación. ¿Cómo solidarizarse si muy pocos saben de ese calvario? ¿cómo entenderla si todos tenemos claro que ella misma propició su secuestro? ¿cómo acompañarla si las historias de la selva la retratan más mala que la bruja de Blancanieves? Sin embargo ¿con qué derecho la juzgamos si ella sobrevivió a un castigo casi insoportable?
Muy a mi pesar, tengo que estar de acuerdo con la mamá de la mamertas, doña Claudia López, quien expresaba algo muy justo. Si Ingrid demanda, y no tiene la razón, pues simple, que una Corte lo juzgue y lo rechace, así de simple.
Los secuestrados y sus familias se convierten en ciudadanos especiales. Porque ellos son y siempre serán las victimas más sufridas de una guerra civil como la que vive este país. Ellos, pasaron por un calvario único y extremo, que no tiene comparaciones. ¿Alguien sabe, cómo se puede cuantificar el hecho de dormir a la intemperie, con un fusil en el rostro, sin su familia, cara a cara a la muerte todos los días, sin esperanzas, durante años y años?
Es innegable que esta señora metió las de caminar. Sería un acto de estupidez defenderla, sin contar que mató su vida política para siempre. Pero, realmente el hecho que a ella se haya equivocado ¿es razón suficiente para desearle que vuelva a la selva?
En un país donde padres violan y matan hijos, donde mueren personas por una mala frenada de buseta, donde hay muertos por un partido de fútbol… pues esta es otra demostración del nivel de bajeza y violencia en la que se vive en Colombia. Tanta intolerancia y odio asombra y asusta.
Hay que reconocer que para humillar a alguien los colombianos somos expertos. Usted lo ha hecho en cualquier reunión de amigos montándosela al que más papaya haya dado en la noche. Pues algo similar le pasó a la señora Betancourt dio papaya, para que todo el mundo le cobrará una vieja deuda que tenía con esta aristocrática mujer.
Muchos (me incluyo) muy en el fondo pensábamos que la suerte de muchos secuestrados era culpa de Ingrid Betancourt, sencillamente porque era la joya de la corana, esa joya que le daba poder y terreno a los narcoterroristas. Pero estos pensamientos casi pecaminosos se disolvían rápidamente tan sólo con aquella imagen de supervivencia, donde esta señora parecía un espíritu sin vida, que retrataba sin piedad la crueldad del secuestro.
El hecho que haya demandado al Estado por una cifra tan exuberante (15 mil millones de pesos) fue el detonante para que le cayeran como si fuera Maradona celebrando una victoria argentina en la Plaza de Bolívar. Tengo que ser honesto en algo. Sé que los colombianos somos intolerantes, pero con este episodio pusimos un estándar muy alto. Creo que muchas reacciones, afirmaciones, invenciones fueron exageradas, casi xenofóbicas.
La señora Betancourt puede defenderse por sí misma, no requiere defensores de oficio, ni más faltaba. Pero la verdad nos debemos quedar pasmados cuando miles de ‘lindos’ colombianos desearon fervientemente que esta mujer volviera a la selva. Muchos lo hicieron como una broma, otros como una reacción incendiaria, otros (la mayoría) por pura ignorancia. Pero sería decente preguntarse ¿alguien realmente dimensiona lo que es estar SECUESTRADO durante 6 años? Eso es como la muerte: muchos escuchan sobre ella, pero nadie sabe de verdad cómo es.
Creo que la señora Betancourt calculó mal. Nunca pensó que tras su demanda llegará esta reacción tan enérgica y voluntariosa por parte de millones de personas. Es más, creo que ella pensó que se iban a solidarizar. Grave equivocación. ¿Cómo solidarizarse si muy pocos saben de ese calvario? ¿cómo entenderla si todos tenemos claro que ella misma propició su secuestro? ¿cómo acompañarla si las historias de la selva la retratan más mala que la bruja de Blancanieves? Sin embargo ¿con qué derecho la juzgamos si ella sobrevivió a un castigo casi insoportable?
Muy a mi pesar, tengo que estar de acuerdo con la mamá de la mamertas, doña Claudia López, quien expresaba algo muy justo. Si Ingrid demanda, y no tiene la razón, pues simple, que una Corte lo juzgue y lo rechace, así de simple.
Los secuestrados y sus familias se convierten en ciudadanos especiales. Porque ellos son y siempre serán las victimas más sufridas de una guerra civil como la que vive este país. Ellos, pasaron por un calvario único y extremo, que no tiene comparaciones. ¿Alguien sabe, cómo se puede cuantificar el hecho de dormir a la intemperie, con un fusil en el rostro, sin su familia, cara a cara a la muerte todos los días, sin esperanzas, durante años y años?
Es innegable que esta señora metió las de caminar. Sería un acto de estupidez defenderla, sin contar que mató su vida política para siempre. Pero, realmente el hecho que a ella se haya equivocado ¿es razón suficiente para desearle que vuelva a la selva?
En un país donde padres violan y matan hijos, donde mueren personas por una mala frenada de buseta, donde hay muertos por un partido de fútbol… pues esta es otra demostración del nivel de bajeza y violencia en la que se vive en Colombia. Tanta intolerancia y odio asombra y asusta.
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Ingrid Betancourt,
intolerancia,
odio
sábado, 12 de junio de 2010
Segunda vuelta: la competencia entre malo y perverso. Porque peor es posible
Muchas conclusiones dejaron los resultados de la primera elección presidencial. Primero saber que los que votan en Colombia son y serán siempre los mismos, con maquinaría o sin ella. Santos ganó simplemente porque es la mejor representación de los colombianos. Mockus es como los pollitos, paso, cagadita, paso, cagadita. Y por último, las encuestas que tienen más poder que las propuestas.
En una segunda vuelta sin emociones porque todo el mundo ya sabe quién va a ganar, poco hay para destacar. Los verdes han hecho dos cosas en estas semanas. 1 Quejarse y llorar como una cajita de pollos, debido a la sospecha que robo de votos y fraude electoral, a sabiendas que en este bello país, robar votos es algo tan común como ver haciendo estupideces al sátrapa que dirige la selección de fútbol de este país. ¿Qué esperaban, que no hiciéramos lo que mejor hacemos? Trampa. Sé que son primiparos en esto de las elecciones y maquinarias, pero no es excusa para la estupidez.
2 Siguen equivocándose al menospreciar a todo aquel que cometió (y cometerá) la osadía de no haber votado por el candidato. Afirman sin piedad que, aquel que no vote por Mockus es bruto, ignorante, que bota el voto y destruye la poca esperanza que le queda a este país. Olvidan que en este país somos más los bruticos, y que aquellos que votan poco le jalan a las mal ponderadas redes sociales.
Por su parte el candidato/perdedor Antanas Mockus decidió jugarse la carta de político antiguo, buscando confrontaciones, atacando al rival y mostrando mensajes más contundentes, a ver si captura los votos de los que se quedan en la casa durmiendo el guyabo. Algo tarde para eso, debió hacer esto cuando su campaña estaba en la cresta de la ola, cuando las famosas encuestas lo apoyaban, ahora solo son pataleos de niño que no quiere al jardín. La única esperanza de este culebrero (porque solo sus seguidores lo entienden) es que ya las encuestas dan como ganador a Santos; y ya sabemos lo precisas que son nuestras encuestadoras.
Lo más preocupante del caso es que, la oposición de este país va caer en manos del Partido Verde que sigue creyendo la falacia inocente que el cambio viene de la mano de la educación (premisa que es cierta en cualquier parte, menos en Colombia) y los del Polo, que son y serán eternos perdedores. Complicado panorama, más cuando lo que se va a necesitar es una completa fiscalización de todas las picardías que realizará el bueno de Santos en sus ocho años de reinado.
Bueno, y hablar del candidato/presidente/pícaro Santos es como hablar del malo de la película, con la diferencia que esta vez si gana. A este señor se le puede achacar cuanta cosa corrupta, violenta, politiquera, deshonesta, y se quedaría corta. Sin mencionar que es la representación caminante de la oligarquía de este país. Esa que no le da pena sentir asco por los pobres, esa que considera a los menos afortunados como extranjeros. Será tal la decidía de este candidato que ni en campaña se le vio dándole un beso al bebé de un pobre. ¿Qué se le puede pedir a alguien que tenga una esposa que se hace llamar ‘Tutina’?
Podríamos hablar pestes días (hasta meses) enteros del próximo presidente, pero para eso están los Danieles Samper, las María Jimenas, que parecen como loquitos en el desierto hablando solos. Nada se quedaría corto o sin verdad, el problema es que este señor ya ganó y lo que se ve en el horizonte es malo –por decir lo menos-.
Corrupción en su mayor proporción, ricos recontra ricos, pobres recontra violentos, Chávez expectante y eso sí, un buen periódico…
Muchos jóvenes de la ya aburrida ola verde, se preguntaban por qué los colombianos siempre eligen al peor, por qué entre más los joden, más sonríen. Mi teoría es simple. La genética, no olvidemos que somos descendencia de esclavos, nos gusta servirles gentilmente a los mismos, por siempre y para siempre. Es la única explicación, que le veo, porque si no es así, queda el masoquismo, pero ya es muy extremo.
Para hacerle caso a un amigo ( recomiendo su blog) que me sugirió entradas más cortas. Habrá que concluir que la elección del 20 de junio es una simple competencia entre un incapaz como Mockus y un personaje oscuro y corrupto como Santos. Una elección que hace rato tiene ganador y hace rato determinó millones de perdedores: los colombianos.
Nota: Como Liberal declaro mi vergüenza por las ratas que se adhirieron a Santos, por un puestico. Fueron ocho años opositores y ahora son más uribistas/arribistas que José Obdulio. Una demostración más de la calidad de los políticos colombianos. Ratas.
En una segunda vuelta sin emociones porque todo el mundo ya sabe quién va a ganar, poco hay para destacar. Los verdes han hecho dos cosas en estas semanas. 1 Quejarse y llorar como una cajita de pollos, debido a la sospecha que robo de votos y fraude electoral, a sabiendas que en este bello país, robar votos es algo tan común como ver haciendo estupideces al sátrapa que dirige la selección de fútbol de este país. ¿Qué esperaban, que no hiciéramos lo que mejor hacemos? Trampa. Sé que son primiparos en esto de las elecciones y maquinarias, pero no es excusa para la estupidez.
2 Siguen equivocándose al menospreciar a todo aquel que cometió (y cometerá) la osadía de no haber votado por el candidato. Afirman sin piedad que, aquel que no vote por Mockus es bruto, ignorante, que bota el voto y destruye la poca esperanza que le queda a este país. Olvidan que en este país somos más los bruticos, y que aquellos que votan poco le jalan a las mal ponderadas redes sociales.
Por su parte el candidato/perdedor Antanas Mockus decidió jugarse la carta de político antiguo, buscando confrontaciones, atacando al rival y mostrando mensajes más contundentes, a ver si captura los votos de los que se quedan en la casa durmiendo el guyabo. Algo tarde para eso, debió hacer esto cuando su campaña estaba en la cresta de la ola, cuando las famosas encuestas lo apoyaban, ahora solo son pataleos de niño que no quiere al jardín. La única esperanza de este culebrero (porque solo sus seguidores lo entienden) es que ya las encuestas dan como ganador a Santos; y ya sabemos lo precisas que son nuestras encuestadoras.
Lo más preocupante del caso es que, la oposición de este país va caer en manos del Partido Verde que sigue creyendo la falacia inocente que el cambio viene de la mano de la educación (premisa que es cierta en cualquier parte, menos en Colombia) y los del Polo, que son y serán eternos perdedores. Complicado panorama, más cuando lo que se va a necesitar es una completa fiscalización de todas las picardías que realizará el bueno de Santos en sus ocho años de reinado.
Bueno, y hablar del candidato/presidente/pícaro Santos es como hablar del malo de la película, con la diferencia que esta vez si gana. A este señor se le puede achacar cuanta cosa corrupta, violenta, politiquera, deshonesta, y se quedaría corta. Sin mencionar que es la representación caminante de la oligarquía de este país. Esa que no le da pena sentir asco por los pobres, esa que considera a los menos afortunados como extranjeros. Será tal la decidía de este candidato que ni en campaña se le vio dándole un beso al bebé de un pobre. ¿Qué se le puede pedir a alguien que tenga una esposa que se hace llamar ‘Tutina’?
Podríamos hablar pestes días (hasta meses) enteros del próximo presidente, pero para eso están los Danieles Samper, las María Jimenas, que parecen como loquitos en el desierto hablando solos. Nada se quedaría corto o sin verdad, el problema es que este señor ya ganó y lo que se ve en el horizonte es malo –por decir lo menos-.
Corrupción en su mayor proporción, ricos recontra ricos, pobres recontra violentos, Chávez expectante y eso sí, un buen periódico…
Muchos jóvenes de la ya aburrida ola verde, se preguntaban por qué los colombianos siempre eligen al peor, por qué entre más los joden, más sonríen. Mi teoría es simple. La genética, no olvidemos que somos descendencia de esclavos, nos gusta servirles gentilmente a los mismos, por siempre y para siempre. Es la única explicación, que le veo, porque si no es así, queda el masoquismo, pero ya es muy extremo.
Para hacerle caso a un amigo ( recomiendo su blog) que me sugirió entradas más cortas. Habrá que concluir que la elección del 20 de junio es una simple competencia entre un incapaz como Mockus y un personaje oscuro y corrupto como Santos. Una elección que hace rato tiene ganador y hace rato determinó millones de perdedores: los colombianos.
Nota: Como Liberal declaro mi vergüenza por las ratas que se adhirieron a Santos, por un puestico. Fueron ocho años opositores y ahora son más uribistas/arribistas que José Obdulio. Una demostración más de la calidad de los políticos colombianos. Ratas.
jueves, 20 de mayo de 2010
Lo único que salva está campaña electoral es: buen tamal y buena lechona
Aunque son de familias rimbombantes, tienen grandes apellidos, han trabajado todo su vida robando y aprovechándose de alguna manera del Estado, tienen títulos en prestigiosas universidades del mundo, mejor dicho son más preparados que un discurso de Pacho Maturana después de una derrota; los actuales candidatos a la presidencia de este país se les ve por las calles de Colombia haciendo… no digamos el ridículo, porque suena ofensivo, digámosle: sacrificios de inteligencia por un voto.
A alguien le escuché una frase de antología, “por más candidatos que sean, al final de cuentas siguen siendo colombianos”. Nada más cierto. Las demostraciones que hacen en las plazas públicas, en los foros, en las reuniones de compra y venta de votos, cocteles, en los debates etc, se pueden definir como gotas de humor que alegran la vida de este pobre país. Por eso debemos aprovechar esta época electoral, porque los candidatos son como las novias: hoy te hacen reír y mañana te tienen el poder (matrimonio/presidencia) y son sólo cantaletas y lágrimas. Por eso debemos ver con añoranza esta época electoral, porque para ver tanto humor reunido toca esperar que Juan Ma. Santos contrate a Juan Tamariz.
Y es que ver a Noemí Sanín riéndose como reina de belleza (aunque ella ya perdió su atributo, quién sabe en qué embajada) riéndose nerviosamente porque se siente corchada por casi todas las preguntas que se le hacen. O a Santos bailando mápale con un par de morenas despampanantes en el Choco. O Mockus saltando y gritando diciendo que “el que no salta es politiquero”. O a Vargas Lleras energúmeno porque no lo dejan hablar. Son eventos bonitos, mejor dicho, son cosas que el dinero no puede pagar, para todo lo demás… Al final de cuentas estos vigorosos patriotas demuestran a las claras que, por más que usan bonitos vestidos terminan reflejando lo qué es ser colombiano. Qué más podemos pedir de un país que le hace novela a Marbelle (ojala se escriba así)
Eso sí, hay que diferenciar, los candidatos de las campañas, aunque ambos factores se complementan, de forma negativa, pero se complementan. Las dos campañas más sobresalientes la de Mockus y la de Santos cometen crasos errores, todo con el fin de llegar al punto vital de esta campaña, las encuestas, que al final son el punto determinante, pero de eso hablaremos más adelante.
Empecemos con la campaña del Santo del periódico: En medio de las picardías, reversasos y las nuevas imágenes, la campaña de Santos ha dejado escapar una tortuga. La única labor que necesitaba era no alejarse de la sombra del arriero presidencial, sólo necesitaba atraer al mismo 60 por ciento que siempre apoyó al mesías paisa. No era más. Pero se enredó ante el avance de la ‘baldao’ verde. No supo cómo responder a una campaña masiva, iniciada en internet y apoyada por una visión de política honesta, que es lo que encarna la campaña de los girasoles (que no necesariamente lo hace el candidato como tal).
Cabe resaltar que la campaña Santos U, tiene un error que les puede costar la elección. Esta contienda se está encaminando hacia la búsqueda de personas que estén desligadas (o por lo menos eso parezca) de la politiquería, la corrupción y esas trampillas que caracterizan a todo político colombiano. Y la campaña sólo: le ofrece puestos a lo que se mueva, usa la voz de un imitador para simular la del presidente (que picardía). Y para rematar acepta su derrota como campaña al cambiar todo días antes de la elección. Todo mal, repito dejaron escapar una tortuga.
Pero la campaña de Mockus no tiene mucho de qué sentirse orgullosa. Logró tener un impacto importante con su incursión viral en toda la Web 2.0, toda una innovación en Colombia (fue patentada por Obama) y se posicionó en las encuestas. Comete el flagrante error de pensar que las personas que no están de acuerdo con sus postulados, son brutos, o van o botar el voto a la basura, o que quieren que país se caiga. En otras palabras, en vez de buscar puntos de acuerdo con los poco Mockusianos los alejaron, dejando una espora de lo ignorantes que somos. Y como en estas tierritas somos más los bruticos.
No logró consolidar esa percepción de transparencia que irradió el Partido Verde, en las pasadas elecciones y para rematar, nunca logró hacerle entender a su candidato algo muy simple, para un político (por muy malo que sea) hacerse entender, rápido y por todos. Para ellos fue una tarea imposible. Mockus que se hace entender más hablando en lituano, solo le dio por meterse con Dios (error grave, para un país aún tontamente católico –perdón má-). Como a los otros se les escapó una tortuga, estos dejaron pasar el furor sin consolidarse.
Encuestas sobre ideas
Pero la mayor mancha de ambas campañas fue haber centrado sus trabajos en lo que pasaba los lunes en la W, cuando Julito, con su voz tranquila daba los resultados de las encuestas. Esta, como casi todas, fue una campaña de encuestas y no de proyectos programáticos, que urgen para sacar a este país del atolladero en que esta. Simplemente se movió al ritmo de las intenciones de voto. La pregunta fue ¿qué decimos para causar impacto en los votantes? Mientras que debió ser ¿qué proponemos para mejorar esta paupérrima situación? En conclusión el verdadero elector fue un teléfono y las ganas de contestar una encuesta.
Más lamentable aún fue que, cuando a los candidatos y campañas se les dio por la osadía de proponer salieron con unas cosas traídas de los cabellos (por decir lo menos). Varios botones: Mockus dijo que, “los dineros públicos son sagrados” No se lo cree, ni él. “Hay que eliminar los parafiscales”, de suma inteligencia la medida. Santos dijo que, “atacaré dónde sea a las Farc”, muy inteligente. “Mi labor social será una prioridad”, tampoco se lo cree, ni el mismo.
Eso por hablar de los temas álgidos. Hay que reconocerles a todos los candidatos que tienen solución para todos los problemas y afecciones que aquejan a este país. Ellos tienen al país en la cabeza, (sobre todo Petro y Santos), pero a todos siempre nos queda una pregunta de todo lo que proponen, es más, es simple. ¿Cómo carajo lo van hacer? Ahí es cuando llegan las sonrisas y las gotas de humor, porque estos jóvenes más bien son regulares para improvisar. Están tan desligados de las propuestas y enamorados de la encuestas que, nadie, por ejemplo le dio por preguntarse ¿cómo van hacer para que sus maravillosas ideas pasen por un Congreso plagado de Senadores Urisbistas, que donde su candidato no gane, pues se convertirá simplemente una verdadera oposición? Es una simple preguntica.
Otro lugar común que se vio por parte de las campañas fue buscar las confrontaciones entre los candidatos. Todos estaban pendientes a ver qué decía al otro para caerle encima y generar una distorsión. Entonces la campaña no fue de tesis, muchos menos de propuestas, se redujo a: “él dijo. No yo no dije eso” o “no Julio, ustedes me mal interpretan”. De nuevo buscando su objetivo real, que no era mejorar el país, sino mejorar en las diosas encuestas. Fue tal el miedo a caer, que tanto Santos, como Mockus se cuidaron al máximo de cualquier respuesta incendiaria, que le quitará el gran premio que es la intención de voto. No me imagino lo duro que fue mantener callado a Antanas.
Entonces todo se reduce al tamal, la teja y la lechona
Después de este panorama poco alentador, las campañas que ya cometieron todos los errores habidos y por haber, aún les queda una oportunidad para salvar la patria. Es el momento que vayan haciendo los contratos y licitaciones con las diferentes empresas de tamales y lechonas, para que el 30 de mayo no los coja la elección sin preparación. Recomiendo (sin comisión de por medio) Lechonas y Tamales Tolima, son muy buenas.
La cervecita en cantidades industriales no puede faltar, todos sabemos que los colombianos borrachos somos buenos políticos, sino pregúntele a nuestros Senadores que se la pasan ‘peados’ en las diferentes sesiones. Deben estar preparados para los votantes más sofisticados, el whiskisito no puede faltar. Ojo, soldado advertido. Ah, y por favor un llamado a las campañas: hay que hacer una reactivación al sector de la construcción, por eso ni los Verdes, ni los de la U se deben olvidar del cemento y las tejas, que por demás son ganchos muy efectivos para cautivar votos.
Vamos a quiénes se desenvuelven mejor. Humildemente creo la campaña Santos tiene ventaja en esto. Pero aunque la de Mockus siempre su opuso a este método efectivo de conseguir votos, yo creo que es mejor que se remanguen las mangas verdes y le hagan a la repartición, porque es la única forma de ganar. Vaya visualizándolo Vota verde, vota tamal.
Si, a esto se reduce una campaña para que se vuelva productiva y realmente se transforme de intención de voto a un voto real. Como las campañas se dedicaron a difamar, no proponer y mucho menos a visualizar un país mejor, entonces esperemos que hagan bien la tarea de la política tradicional colombiana: Lechona, tamal, y tejitas.
A alguien le escuché una frase de antología, “por más candidatos que sean, al final de cuentas siguen siendo colombianos”. Nada más cierto. Las demostraciones que hacen en las plazas públicas, en los foros, en las reuniones de compra y venta de votos, cocteles, en los debates etc, se pueden definir como gotas de humor que alegran la vida de este pobre país. Por eso debemos aprovechar esta época electoral, porque los candidatos son como las novias: hoy te hacen reír y mañana te tienen el poder (matrimonio/presidencia) y son sólo cantaletas y lágrimas. Por eso debemos ver con añoranza esta época electoral, porque para ver tanto humor reunido toca esperar que Juan Ma. Santos contrate a Juan Tamariz.
Y es que ver a Noemí Sanín riéndose como reina de belleza (aunque ella ya perdió su atributo, quién sabe en qué embajada) riéndose nerviosamente porque se siente corchada por casi todas las preguntas que se le hacen. O a Santos bailando mápale con un par de morenas despampanantes en el Choco. O Mockus saltando y gritando diciendo que “el que no salta es politiquero”. O a Vargas Lleras energúmeno porque no lo dejan hablar. Son eventos bonitos, mejor dicho, son cosas que el dinero no puede pagar, para todo lo demás… Al final de cuentas estos vigorosos patriotas demuestran a las claras que, por más que usan bonitos vestidos terminan reflejando lo qué es ser colombiano. Qué más podemos pedir de un país que le hace novela a Marbelle (ojala se escriba así)
Eso sí, hay que diferenciar, los candidatos de las campañas, aunque ambos factores se complementan, de forma negativa, pero se complementan. Las dos campañas más sobresalientes la de Mockus y la de Santos cometen crasos errores, todo con el fin de llegar al punto vital de esta campaña, las encuestas, que al final son el punto determinante, pero de eso hablaremos más adelante.
Empecemos con la campaña del Santo del periódico: En medio de las picardías, reversasos y las nuevas imágenes, la campaña de Santos ha dejado escapar una tortuga. La única labor que necesitaba era no alejarse de la sombra del arriero presidencial, sólo necesitaba atraer al mismo 60 por ciento que siempre apoyó al mesías paisa. No era más. Pero se enredó ante el avance de la ‘baldao’ verde. No supo cómo responder a una campaña masiva, iniciada en internet y apoyada por una visión de política honesta, que es lo que encarna la campaña de los girasoles (que no necesariamente lo hace el candidato como tal).
Cabe resaltar que la campaña Santos U, tiene un error que les puede costar la elección. Esta contienda se está encaminando hacia la búsqueda de personas que estén desligadas (o por lo menos eso parezca) de la politiquería, la corrupción y esas trampillas que caracterizan a todo político colombiano. Y la campaña sólo: le ofrece puestos a lo que se mueva, usa la voz de un imitador para simular la del presidente (que picardía). Y para rematar acepta su derrota como campaña al cambiar todo días antes de la elección. Todo mal, repito dejaron escapar una tortuga.
Pero la campaña de Mockus no tiene mucho de qué sentirse orgullosa. Logró tener un impacto importante con su incursión viral en toda la Web 2.0, toda una innovación en Colombia (fue patentada por Obama) y se posicionó en las encuestas. Comete el flagrante error de pensar que las personas que no están de acuerdo con sus postulados, son brutos, o van o botar el voto a la basura, o que quieren que país se caiga. En otras palabras, en vez de buscar puntos de acuerdo con los poco Mockusianos los alejaron, dejando una espora de lo ignorantes que somos. Y como en estas tierritas somos más los bruticos.
No logró consolidar esa percepción de transparencia que irradió el Partido Verde, en las pasadas elecciones y para rematar, nunca logró hacerle entender a su candidato algo muy simple, para un político (por muy malo que sea) hacerse entender, rápido y por todos. Para ellos fue una tarea imposible. Mockus que se hace entender más hablando en lituano, solo le dio por meterse con Dios (error grave, para un país aún tontamente católico –perdón má-). Como a los otros se les escapó una tortuga, estos dejaron pasar el furor sin consolidarse.
Encuestas sobre ideas
Pero la mayor mancha de ambas campañas fue haber centrado sus trabajos en lo que pasaba los lunes en la W, cuando Julito, con su voz tranquila daba los resultados de las encuestas. Esta, como casi todas, fue una campaña de encuestas y no de proyectos programáticos, que urgen para sacar a este país del atolladero en que esta. Simplemente se movió al ritmo de las intenciones de voto. La pregunta fue ¿qué decimos para causar impacto en los votantes? Mientras que debió ser ¿qué proponemos para mejorar esta paupérrima situación? En conclusión el verdadero elector fue un teléfono y las ganas de contestar una encuesta.
Más lamentable aún fue que, cuando a los candidatos y campañas se les dio por la osadía de proponer salieron con unas cosas traídas de los cabellos (por decir lo menos). Varios botones: Mockus dijo que, “los dineros públicos son sagrados” No se lo cree, ni él. “Hay que eliminar los parafiscales”, de suma inteligencia la medida. Santos dijo que, “atacaré dónde sea a las Farc”, muy inteligente. “Mi labor social será una prioridad”, tampoco se lo cree, ni el mismo.
Eso por hablar de los temas álgidos. Hay que reconocerles a todos los candidatos que tienen solución para todos los problemas y afecciones que aquejan a este país. Ellos tienen al país en la cabeza, (sobre todo Petro y Santos), pero a todos siempre nos queda una pregunta de todo lo que proponen, es más, es simple. ¿Cómo carajo lo van hacer? Ahí es cuando llegan las sonrisas y las gotas de humor, porque estos jóvenes más bien son regulares para improvisar. Están tan desligados de las propuestas y enamorados de la encuestas que, nadie, por ejemplo le dio por preguntarse ¿cómo van hacer para que sus maravillosas ideas pasen por un Congreso plagado de Senadores Urisbistas, que donde su candidato no gane, pues se convertirá simplemente una verdadera oposición? Es una simple preguntica.
Otro lugar común que se vio por parte de las campañas fue buscar las confrontaciones entre los candidatos. Todos estaban pendientes a ver qué decía al otro para caerle encima y generar una distorsión. Entonces la campaña no fue de tesis, muchos menos de propuestas, se redujo a: “él dijo. No yo no dije eso” o “no Julio, ustedes me mal interpretan”. De nuevo buscando su objetivo real, que no era mejorar el país, sino mejorar en las diosas encuestas. Fue tal el miedo a caer, que tanto Santos, como Mockus se cuidaron al máximo de cualquier respuesta incendiaria, que le quitará el gran premio que es la intención de voto. No me imagino lo duro que fue mantener callado a Antanas.
Entonces todo se reduce al tamal, la teja y la lechona
Después de este panorama poco alentador, las campañas que ya cometieron todos los errores habidos y por haber, aún les queda una oportunidad para salvar la patria. Es el momento que vayan haciendo los contratos y licitaciones con las diferentes empresas de tamales y lechonas, para que el 30 de mayo no los coja la elección sin preparación. Recomiendo (sin comisión de por medio) Lechonas y Tamales Tolima, son muy buenas.
La cervecita en cantidades industriales no puede faltar, todos sabemos que los colombianos borrachos somos buenos políticos, sino pregúntele a nuestros Senadores que se la pasan ‘peados’ en las diferentes sesiones. Deben estar preparados para los votantes más sofisticados, el whiskisito no puede faltar. Ojo, soldado advertido. Ah, y por favor un llamado a las campañas: hay que hacer una reactivación al sector de la construcción, por eso ni los Verdes, ni los de la U se deben olvidar del cemento y las tejas, que por demás son ganchos muy efectivos para cautivar votos.
Vamos a quiénes se desenvuelven mejor. Humildemente creo la campaña Santos tiene ventaja en esto. Pero aunque la de Mockus siempre su opuso a este método efectivo de conseguir votos, yo creo que es mejor que se remanguen las mangas verdes y le hagan a la repartición, porque es la única forma de ganar. Vaya visualizándolo Vota verde, vota tamal.
Si, a esto se reduce una campaña para que se vuelva productiva y realmente se transforme de intención de voto a un voto real. Como las campañas se dedicaron a difamar, no proponer y mucho menos a visualizar un país mejor, entonces esperemos que hagan bien la tarea de la política tradicional colombiana: Lechona, tamal, y tejitas.
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